Santi Aldama afronta su primera vida fuera de Memphis

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Santi Aldama afronta su primera vida fuera de Memphis

Resumen rápido

Santi Aldama afronta su primera vida fuera de Memphis, con Dallas como nuevo hogar y un reto claro: afianzarse junto a Cooper Flagg Por primera vez en su carrera NBA, Santi Aldama va a vestir una camiseta que no sea la de Memphis Grizzlies. El ala-pívot canario, que ha pasado sus cinco primeras temporadas en…

Santi Aldama afronta su primera vida fuera de Memphis, con Dallas como nuevo hogar y un reto claro: afianzarse junto a Cooper Flagg

Por primera vez en su carrera NBA, Santi Aldama va a vestir una camiseta que no sea la de Memphis Grizzlies. El ala-pívot canario, que ha pasado sus cinco primeras temporadas en la NBA en la misma franquicia desde que fuera elegido en el puesto 30 del draft de 2021, afronta ahora el reto de reconstruir su carrera en un contexto completamente nuevo: Dallas Mavericks.

Cinco años de progresión ininterrumpida

Pocas trayectorias en la NBA son tan lineales como la de Aldama. Drafteado por Utah Jazz y traspasado esa misma noche a Memphis, tardó una temporada en asentarse en la rotación — pero desde entonces, no ha dejado de mejorar sus números año tras año, sin excepción, en sus cinco campañas como Grizzly. Disputó 278 partidos con la franquicia (82 como titular), y su progresión llegó a su punto más alto en 2024-25: 12.5 puntos, 6.4 rebotes, 2.9 asistencias y 0.8 robos en 25.5 minutos, con un notable 48.3% en tiros de campo y 36.8% en triples. Ese curso firmó diez partidos de 20 o más puntos — más que en sus tres primeras temporadas juntas — y promedió 12.6 puntos saliendo del banquillo, la sexta mejor cifra de toda la liga entre jugadores de rol con al menos 40 partidos disputados.

Ese nivel le valió, el 30 de junio de 2025, una renovación de tres años y 52.5 millones de dólares como agente libre restringido. Y la 2025-26, pese a acabar de forma abrupta, confirmó que el salto no había sido casualidad: en 43 partidos (11 como titular) antes de la lesión, firmó nuevos máximos personales — 14.0 puntos, 6.7 rebotes, 2.9 asistencias y 1.6 entre robos y tapones combinados en 27.9 minutos, con un 35% en triples sobre un volumen todavía mayor (4.7 intentos por partido). El 15 de marzo, sin embargo, los Grizzlies anunciaron que Aldama se sometería a una artroscopia de rodilla derecha, además de una infiltración ortobiológica, cerrando su temporada de forma prematura.

El momento que quedará en la memoria: 23 puntos para despedirse de unos playoffs

Si hay un partido que resume el nivel que Aldama es capaz de dar en el momento más exigente, es el Juego 4 de la primera ronda de playoffs de 2025 ante Oklahoma City: 23 puntos, 9 rebotes y 3 asistencias en una derrota por 117-115 que certificó la eliminación de Memphis. Fue, en muchos sentidos, la confirmación de que su techo va más allá del de un simple jugador de rotación — algo que ya empezaba a evidenciarse en el aumento de su responsabilidad dentro del equipo.

El giro de julio: de pieza histórica del roster a nuevo fichaje de Dallas

El desenlace de su etapa en Memphis llegó con una ironía particular. Apenas dos días después de que la franquicia sorprendiera traspasando a Ja Morant, Aldama pasó a ser, durante un breve periodo, el jugador con más años de antigüedad en el roster de los Grizzlies — justo antes de convertirse él mismo en la siguiente pieza en salir. El 1 de julio, Memphis lo envió a Dallas a cambio de AJ Johnson, una primera ronda de 2030 (procedente de Golden State, protegida hasta el puesto 20) y dos futuras segundas rondas; los Mavericks se llevaron además los derechos de Tarik Biberovic, segunda ronda de 2023 que todavía no ha debutado en la NBA y sigue compitiendo en la EuroLiga y la liga turca.

Para una franquicia como Memphis, en plena reconstrucción tras desprenderse también de Jaren Jackson Jr. y Desmond Bane este mismo verano, la operación tiene una lógica clara: acumular más capital de draft de cara al futuro. Para Dallas, es la incorporación de un ala-pívot versátil, capaz de aportar tanto desde el poste como desde el perímetro, que llega además en el mejor momento estadístico de su carrera.

El reto real: dejar de ser «el más veterano de otro proyecto» para convertirse en pieza clave del suyo

Aldama tiene 25 años — sigue siendo joven para los estándares de la posición que ocupa, pero llega a Dallas en un momento en el que se le va a pedir mucho más que continuidad. Con Cooper Flagg como la gran apuesta de futuro de la franquicia y Kyrie Irving regresando de su propia lesión de rodilla, el verdadero examen de Aldama esta temporada no es solo físico —demostrar que la rodilla responde con garantías—, sino de rol: afianzarse como una pieza verdaderamente clave del proyecto, no como un simple complemento de rotación. Su contrato, que todavía tiene dos años de recorrido más una opción de equipo de 17 millones para 2027-28, sugiere que Dallas lo ve exactamente así — como una apuesta a medio plazo, no como relleno de plantilla.

Quienes lo conocen bien coinciden en describirlo como un profesional extremadamente maduro y con los pies en la tierra, ajeno al ruido mediático pese a su progresión constante. En una entrevista con DAZN, preguntado por cómo se definiría a sí mismo, respondió entre risas con la naturalidad que lo caracteriza: «un chico de Las Palmas que sigue sus sueños y juega al baloncesto.» Esa misma sencillez es, quizás, lo que mejor explica cómo ha conseguido mejorar temporada tras temporada sin saltos bruscos ni golpes de efecto — y es exactamente lo que Dallas espera que traslade ahora a un vestuario que necesita, precisamente, ese tipo de estabilidad.

Predicción de la casa: con Cooper Flagg, Kyrie Irving por delante en el reparto de protagonismo ofensivo, es probable que sus números brutos bajen un poco respecto a los máximos personales que dejó en Memphis. Pero ese menor volumen no tiene por qué ser una mala noticia: nuestra apuesta es que Aldama se convierta en un candidato real al premio de Sexto Hombre del Año, aportando desde el banquillo la polivalencia interior-exterior que Dallas necesita, y consolidándose como una pieza verdaderamente clave de la rotación aunque no aparezca siempre en el quinteto inicial.